
Un sorbo de cerveza y una conversación aparentemente trivial. Un momento impreciso del tiempo, una situación surrealista, esperpéntica. Más tarde, sentimientos aflorados a la superficie, pensamientos hondos expuestos a su conocimiento. Mente abierta, sin cerrojos, sin candados, sólo para él, para que se adentrase en mi mundo y descubriese lo más oculto de mí. Gustos comunes y sonrisas oportunas. Atracción. Una guitarra, una canción, una mirada. Otro sorbo de cerveza. Un parque sumergido en la noche donde sólo hay dos personas, él, aquel chico de aspecto pasivo y cabeza amueblada, y yo. Hablando, casi susurrando las palabras, con miedo, con intriga. Un beso ciego, de ojos cerrados, tierno, suave, lento. Y un abrazo. Un escalofrío que recorre mi espalda y llega hasta mi boca transformándose en sonrisa. Ese momento plasmado en tonos naranjas, un cuadro, dos personas de ojos grandes y labios carnosos sobre un fondo de rosas, de casualidades.
Ahora una lágrima, lágrima de esperanza, esperanza porque todos los cables, esos cables que le tienen preso a una camilla le liberen, y vuelva conmigo, a buscar el horizonte.
fadeintoyou


1 comentario:
Tienes Blog, no tenía idea. Está demasiado lindo, escribes tu supongo, cierto?. Si es asi, que oculto lo tenías, lo haces demasiado bien pendex.
Un beso, cuídate!...
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