lunes, 23 de abril de 2007


Me siento bien hablando del mino perfecto con la gente, y que no me tomen por loca.

No estoy loca, simplemente le echo un poco de fantasía a la vida.

Me siento bien cuando sonríen por algo que digo, o cuando me hacen sonreír. Una sonrisa no es sólo estirar los músculos, es un contexto. Hay mucho implícito.

Me siento bien cuando sé cuando estoy siendo yo realmente, cuando estoy diciendo lo que siento, sin buscarle un por qué.A veces hago cosas con un motivo, otras veces no tienen lógica, soy simplemente yo.

Me siento bien cuando soy natural, cuando soy soñadora, cuando saco a conocer mi lado más oculto, sin tener miedo.El miedo es el más fiel de mis amigos, nunca se irá con otro.

Me siento bien cuando me alegro por cosas pequeñas, que tienen mucha importancia.Con ellas soy un poco más feliz.

Me siento bien cuando consigo que alguien esté a gusto conmigo, o que olvide sus problemas.Es bonito ver como la gente se pone contenta por una tontería que sueltas.

Me siento bien cuando ayudo a la gente, y cuando me ofrecen su ayuda.Es cuando realmente te sientes querido.

Me siento bien cuando escucho y me escuchan.Así acabas conociendo a las personas.

Me siento bien cuando creo que he encontrado al hombre de mis sueños.Da igual que luego no lo sea, sólo vive el momento.

Me siento bien cuando la gente se siente bien conmigo y me respeta como soy y las cosas que hago..
Y es que...
Me siento bien cuando soy yo.


nose, solo salío..

domingo, 8 de abril de 2007

ahora te puedes matar



Un sorbo de cerveza y una conversación aparentemente trivial. Un momento impreciso del tiempo, una situación surrealista, esperpéntica. Más tarde, sentimientos aflorados a la superficie, pensamientos hondos expuestos a su conocimiento. Mente abierta, sin cerrojos, sin candados, sólo para él, para que se adentrase en mi mundo y descubriese lo más oculto de mí. Gustos comunes y sonrisas oportunas. Atracción. Una guitarra, una canción, una mirada. Otro sorbo de cerveza. Un parque sumergido en la noche donde sólo hay dos personas, él, aquel chico de aspecto pasivo y cabeza amueblada, y yo. Hablando, casi susurrando las palabras, con miedo, con intriga. Un beso ciego, de ojos cerrados, tierno, suave, lento. Y un abrazo. Un escalofrío que recorre mi espalda y llega hasta mi boca transformándose en sonrisa. Ese momento plasmado en tonos naranjas, un cuadro, dos personas de ojos grandes y labios carnosos sobre un fondo de rosas, de casualidades.
Ahora una lágrima, lágrima de esperanza, esperanza porque todos los cables, esos cables que le tienen preso a una camilla le liberen, y vuelva conmigo, a buscar el horizonte.

fadeintoyou